La Tormenta.

Mientras leía en la ventana del programa que estaba aprendiendo a usar, OpenRPG, la aventura de Montalve y Lestrade, de pronto uno me manda un mensaje privado, lleno de preocupación.
-Kiioro, checa los mapas del clima para tu ciudad…

Al hacerlo a través de una página norteamericana, noté por qué. Había una nube gigantesca sobre Vallarta. Un brillante letrero decía con letras grandes: ALERT, PSIONIC STORM APPROACHING!!

“Cárgueme la chingada.” No pude pensar otro concepto. En ese momento le hablé a mi hermano, que me contestó en su casa de Brisbane, Australia.
-Rafa, necesito que veas con tus conocidos qué piensan hacer con la tormenta que se acerca a Vallarta.

Mientras tanto, me conectaba al Skype, intentando que mi novia Dennise me aceptara la llamada para que tuviera la exclusiva de una casa cerca del ojo del huracán. Como reportera de Televisa, ¡no se lo podía perder!

Vientos fuertes, constantes, aullando como un descomunal sabueso de otra realidad, inundaron mi habitación. Sorprendido, salí de mi cuarto lentamente, con tranquilidad.

El espectáculo más hermoso de mi vida se desarrollaba ante mis ojos. Un cilindro vertical de nubes que giraban lentamente se podía ver en el cielo, iluminadas por una constante luz con un tenue color azul, potente pero no abrumadora; fantasmal y enfermiza a pesar de su fuerza.

Me concentré. Mi mente elevó su presencia literalmente, llevándome hacia la tormenta de proporciones bíblicas. Pude ver que la energía psiónica guardada causaría un daño devastador de frío, un daño de área que abarcaría kilómetros de diámetro. Hice un cálculo rápido para intentar definir mis posibilidades de sobrevivir– mi teléfono sonó.

-¿Hola?
-Hey, bro. Malas noticias, man. Los gringos van a lanzarles una bomba de hidrógeno con un timer calculado para que detone en el centro de la tormenta, a media altura; es de pocos kilotones pero dicen que es por el bien de la humanidad, la tormenta podría recorrer al mundo y congelarlo por completo si dejamos que se desarrolle.
-Putas.
-Simón.

Colgó.

Miré el cielo y llegué a la conclusión de que entre el daño de la bomba H y la energía psiónica que intentaría detenerla, dada la distancia, a mi casa le llegaría un daño de aproximadamente 50d6, afortunadamente yo tenía improved evasion. No podía meterme en una sombra, pero estaba en Full HP, el promedio de la mitad de 50d6 eran 75, en caso de que mi Reflex fallara. Sobreviviría. La cosa era, ¿y los demás en la zona?

¿Importaba, en realidad? Me iba a salvar yo. Impasible, miré a mi enemigo formado por la naturaleza y fuerzas de otros planos.

Bring it on.

Desperté de golpe, en mi cama. En la pantalla, había un mensaje “Hey, y Kiioro?”

***
Debo de dejar de cenar D&D. Honestamente. ¿Qué carajos fue ese sueño? Quienquiera que esté contratando a Dalí para dirigir mis sueños, es un genio.

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