Y aún más Nabidá.

Posted: 18 December, 2010 in Suociedad, Vida

SHAMELESS PUBLICITY: No hay suficiente amargura en tu vida? Quieres que alguien más  se queje de cosas cotidianas en 140 caracteres o le eche porras al sexo? @Kiioro en twitter hace eso.

***

Como se habrán imaginado basándose en mi artículo anterior, oh 4 lectores, sí, odio la época navideña. Fuera del asco comercial, las películas sosas, la estúpida música ubicua y la enorme hipocresía que se vive en estas fechas, hay otra cosa que me caga las bolas. Los putos intercambios.

Habrán de saber que yo odio los intercambios y no es infundado ese sentimiento. Recuerdo mi primer intercambio. Quinto de primaria. Dijeron que era un intercambio de aproximadamente 50 pesos (en ese entonces más que suficiente, estamos hablando de mis épocas de por ahí de Salinas y los CDs aún no existían– en México). Así que voy por la vida buscando una puta Keroppi (la rana pedorra de Hello Kitty) para mi intercambio, y espero con ansias mi primer intercambio. No esperaba un Stretch Armstrong, sabía que esos eran caros, pero… tal vez… dinosaurios o algo así chiquito de plástico, cosas de arqueología, un cubo rubik, cualquier chingadera para un niño ñoño y ávido lector.

Así que comenzaron el intercambio y empezaron a darse abrazos entre los intercambiarios. Yo no estaba enterado de ese ritual! Me iban a abrazar! Joder. En fin, lo superé. Entonces le tocó a una mujer. A la cual llamaremos Cristina P. Oh, es muy obvio. Le diremos C. Pérez. En fin, pasa ella y me voltea a ver y dice mi nombre.

Casi salté de mi asiento. En quinto de primaria yo ya era un tanto amargado y la chispa de la vida no me daba mucho para ser optimista, bastante me molestaba la escuela, la religión y mis compañeros. Pero era Navidad, chingada madre, ¡algo bueno tenía que pasar! Llevaba una caja de zapatos envuelta (al menos a juzgar por su tamaño) y me emocioné aún más, era algo grande. Así que casi arranco la caja de sus manos y la abro con avidez. Para sacar de su interior..!

Un puto paliacate. PALIACATE. En serio?

Me dio un abrazo, lo medio respondí y vi mi cajita de regalo para la otra mujer a la que me tocó. Ya no lo quería entregar. Después de la mierda que me dieron… pero ya estaba hecho el daño.  Le dí a esta morrita su caja y sus ojos brillaron cuando vio el peluche. Y díjeme, “pues a chingar a su madre, ¿qué justicia hay?” Fue una de esas épocas en las que mi corazoncito aún no era negro, pero ese fue un punto más que le robó luz.

Fast Forward a sexto de primaria. Misma dinámica. Ya era más desconfiado, pero obviamente estaba dispuestísimo a darle otra oportunidad a la gente -estúpidamente- y entré al siguiente intercambio. Así que era de algo más. Esta vez no recuerdo qué compré, pero incluso puse como 15 pesos de más (recordemos que en ese entonces 15 pesos te daba para gansito, refresco y papas para 2 o 3 personas) para no comprar una gachada.

En ese entonces fue en el Baby Rock, difunto antro de Marina Vallarta. Se hizo todo el malabar típico del intercambio en una tardeada con música de La Bouche y Ace of Base… en fin, di mi regalo porque creo que me tocó abrir. Y evidentemente me tocó al final. Más emoción acumulada para… Una pinche cangurera morado fosforescente con amarillo pollo más corriente que un albur que hable de la menstruación.

Secundaria? Me dieron una pinche ranita de poliestireno dentro de una puta cajita de madera. Y fue cuando dije “nunca más”.

Odio los intercambios porque uno intenta hacer justicia -y no quedar como persona de mal gusto dando guarradas- para que alguien llegue y te obsequie una mamada como un CD de Abba o algo más insultante. Yo acepto de mejor gana una mentada de madre que una recopilación de música navideña, por ejemplo. Pero qué ha sucedido?

En la escuela de estilismo a la que voy decidieron hacer un intercambio. Y yo pensé “pues bien por ellos”, hasta que llegué un día y me dijeron “Hey, no te hemos dado tu papelito”.
“No importa, no voy a entrar”, respondí. Pusieron cara de haber recibido una bofetada -lo cual me da igual, por cierto-, pero después me respondieron con algo horroroso:
“Pero… ya metimos tu nombre, tienes que entrar para que se pueda cerrar el círculo. Y tienes que escoger si quieres que te den pantunflas [sic], bufanda o bolo (no el trozo de madera, un montón de dulces). Es de $100 el regalo”.

Y de ahí no los pude sacar. Me dijeron que debería de dar ‘Kris’ diario [el cual, por cierto, creí que se referían al arma pero no tenía sentido, después me informaron que es un “Krismas” (insértese cara de asco y horror por el anglicismo tan mal adaptado)]. Pues, PUTA MADRE. Ya qué, ¿no?

Así que tomé el papel y me tocó una doña de ahí. Exigí que se hiciera un papel con preferencias. Junto a mi nombre, escribí en letras grandes “DULCES: NO CHOCOLATE“.

Y al día siguiente, no había Kris ni Keris, ni Cri siquiera. Al otro día, había dos cosas, para compensar. Unas Chokis, galletas con chocolate, y un puto Carlos V (barra de chocolate). Ahora, no sé cuántos tipos de pendejos haya, o qué tanto se tiene que estudiar para llegar a una estupidez de tal magnitud, porque por casualidad no se hace.

Levanté mi voz y dije “Hey, Kris, soy Jorge. El único hombre del intercambio. Por favor, no más chocolates. Lo escribí. Gracias. Puta infeliz.” Las últimas dos palabras las dije en susurro, claro está.

Más desilusionado, fui recibiendo a lo largo de 3 semanas una vez por semana dulces al azar y yo diligentemente entregaba diario un pinche dulce. Para mi amargura, ya sabrán de qué humor me ponía la falta de responsabilidad de esta mujer. No estaba obligada a darme un oral a diario, era un PINCHE DULCE, aunque fuera un chicle de unos cuantos centavos.

Empecé a tachar en una lista imaginaria a las mujeres para saber a quién le había tocado. A las dos semi inteligentes las descarté de inmediato. A la que asistía diario y la veía depositar dulces, descartada. A la mujer horrenda que se quejó de ser responsable y no recibir, descartada. Y así, fui descartando a mis compañeras restantes: Femme Fatale Fail, Godawful, Meh, Old Lady, Buchona, Incompetente, Sortofwant… lo que me dejó a Fuckingugly (son mis apodos mentales para ubicarlas, no me sé sus nombres). La señora chaparra, fea e irremediablemente pendeja que quiere conmigo.

Sudé frío, literalmente, al darme cuenta de que esa señora que me mira de manera tan desagradable, me iba a abrazar.

Se acercaron inexorablemente las horas para el intercambio con cada día que pasaba. Y sucedió lo inevitable. El puto intercambio. Abrió una señora y empezaron a dar regalos. Llegó tarde Fuckingugly y noté que traía una bolsa de supermercado mal amarrada con un perro de peluche dentro. Y una maestra trajo un montón de dulces, una canasta retacada, hasta sabritas había. Díjeme “Caray, mi sentido de detective vale para pura madre. Pobre pendeja a la que le toque Fuckingugly, ni siquiera compró envoltura barata, se nota qué es. Bueno, al menos no me va a abrazar”. Yo compré una bolsita con un árbol de navidad que no se viera de la chingada para ser barata. Ahí coloqué las “Pantunflas Fiusha [sic]” que me encargaron.

Y bien, de repente se pone de pie la maestra, yo ya me andaba parando cuando dice el nombre de otra maestra. Sólo pude pensar una cosa:

“Por los pezones de la Virgen! Sí le toqué a Fuckingugly. Mierda, mierda, mierda, mierdamierdamierdamierdamierdameiayrhgb7yat .”

Y sí, se puso de pie y dijo, con su horrísona voz, mi nombre. Me paré y saqué el pecho, endurecí los hombros y le dí el abrazos de político hipócrita más alejado que pude, con la menor cantidad de contacto físico y ella intentó lo contrario, para mi creciente terror. Pero no se quiso ver obvia y me dio la puta bolsa de super. Lo abrí con desdén desenmascarado (no iba a ser hipócrita si me está regalando un peluche en vez de 100 pesos de dulces, escogí los dulces porque no confiaba en su buen gusto para ropa…) y la inscripción la leí en voz alta con tono neutro:

Peluche con chocolates finos“.

Ah, sí. En cuanto dije la palabra ‘chocolate’ un relámpago de duda cruzó por su cara.

“Ah… no te gustan los chocolates, verdad?”
“No importa.” Lo dije no con tono de ‘despreocúpate’, si no con tono de ‘no hay más que hacer, la pendejada monumental ya la hiciste, gata ordinaria con inteligencia de Windows ME‘.

Le di el regalo que compré a la otra mujer, acompañado de su obligado y escueto abrazo y puse en twitter una o dos cosas de lo que pensaba.

Porque… déjenme aclarar mi garganta vía teclado. Incluye uno o dos insultos de la temporada.

Qué tan putas madres difícil es leer “NO CHOCOLATE”? Qué tan complicado es COMPRENDERLO si eres mexicano y hablas español como tu primer idioma? Qué chingada parte de “Bolo” o “Dulces” les parece incomprensible? Mierda de Rodolfo el Reno es lo que hay en ese cerebro, MIERDA! O qué, ¿HAY UN SINÓNIMO QUE ABARQUE DULCES Y PELUCHE?! QUÉ TAN ATROFIADO, MARCHITO Y LLENO DE PLOMO Y TEFLÓN DEBES DE TENER LA CABEZA PARA NO COMPRENDER ALGO TAN SENCILLO, POR LOS HUEVOS DE LOS REYES MAGOS?!

A la mierda con su puto espíritu navideño de la chingada, me paso por las bolas sus putas costumbres mal adaptadas de la saturnalia y fiestas de Yule. He dicho. Nunca, never, jamais, nimmer, nunquam, naefre volveré a entrar a un pinche intercambio a menos de que haya favores sexuales antes, durante o después. Si se enteran de que entré a un intercambio, alégrense por mí en ese aspecto.

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Falalalala Lala LA LA

Posted: 24 November, 2010 in Crítica, Vida

Ah, Nabidá. Época de consumismo y regalos, temporada de bodas y celebraciones, y muchas, pero muchas pinches canciones con cascabelitos.

Tal vez alguno de ustedes (o la mayoría) estará pensando “Este wey ya va a empezar a intentar jodernos aunque sea parcialmente la época de Navidad”… Y con orgullo les puedo decir en esta ocasión, mis amigos celebrantes de Yule y Saturnalia versión cristiana que SÍ. Sí voy para allá. Aunque no en el sentido tradicional de que los regalos y que la pérdida de tradiciones familiares y la chingada… No. Yo voy esta vez por las pinches canciones que tanto odio (excepto Carol of the Bells que suena toda apocalíptica).

Porque en Navidad, las canciones nos enternecen y dan calidez al corazón con sentimientos inigualables de hipocresía, borracheras interminables y voyeurismo erótico, entre otros. Advierto que necesitarán hablar inglés aunque sea chiclero y leve para comprender a qué me refiero, porque pondré partes de canciones para justificar mi punto de vista.

“Cómprala retacándola de pendejadas inútiles”

Eso es lo que dice nuestra siguiente canción. Es cumulativa y aparentemente un hombre trata de meterse en la falda de la mujer que la canta al comprarle regalos a lo largo de 12 distintos días de Navidad (no pregunten, según yo sólo hay una Navidad cada 365 días). Primero le regala un ave y está leve la cosa, pero al día siguiente le regala palomas y la misma cantidad de aves, el quinto día se harta de aves y le manda cinco anillos de oro… hasta que llegamos al final. Con ustedes, el bello mensaje de Twelve Days of Christmas.

On the first day of Christmas,  my true love sent to me a partridge in a pear tree.
On the second day of Christmas,  my true love sent to me two turtle doves,  and a partridge in a pear tree.
(…)
On the twelfth day of Christmas,  my true love sent to me Twelve drummers drumming,  Eleven pipers piping, Ten lords a-leaping,  Nine ladies dancing, Eight maids a-milking, Seven swans a-swimming,  Six geese a-laying,  Five golden rings, Four calling birds, Three French hens, Two turtle doves, And a partridge in a pear tree!

O sea que para el último día le manda desde tambora, mujeres lactantes, 9 ‘teiboleras’ y así sucesivamente hasta darle, por doceava vez, una maldita perdiz en un peral. Digo, no veo por ningún lado que mejor la haya invitado a cenar algo francés con música de Barry White. Hay maneras más sencillas de decir indirectamente “Afloja, maldita sea, ya es hora”.

“Tú chupa y sé macho, que las viejas hagan lo demás”

En este caso, la canción está en lengua hispana. Así que no habrá cómo negar el mensaje hermoso. Por qué habrían de beber los peces, si viven en el agua? Qué hay de trascendental en el que beban? Pareciera que están totalmente inconexos los peces y el nacimiento de Jesús. A menos de que los peces fueran hombres ahí sentados viendo a María trabajando en chinga loca y ellos emborrachándose hermosamente, celebrando el nacimiento del hijo (ni tan hijo) de José. Igual y eran sus compadres empedándose.

La Virgen está lavando y tendiendo en el romero, los pajaritos cantando y el romero floreciendo
Pero mira como beben los peces en el río, pero mira como beben por ver al Dios Nacido, Beben y Beben y vuelven a Beber los peces en el río por ver a Dios Nacer.

Dudas?

“Si eres diferente, serás un pendejo rechazado a menos de que triunfes, porque entonces todos te la van a cromar”

Rudolph, The Red-Nosed Reindeer nos trae el mensaje de una hipocresía incontenible que viven los renos en su pinche sociedad lamecolas. Seguramente es una indirecta, porque he escuchado por ahí que existen los humanos hipócritas también. Así que la historia comienza con Rudolph. Un reno que nació con una nariz probablemente con gigantismo o algo similar, o tal vez con muchas alergias. El punto es que el pobre de Rodo siempre traía la nariz roja y se la pasaban chingándole la existencia sin descanso alguno, hasta que Rodolfo fue exitoso…

Rudolph, the red-nosed reindeer had a very shiny nose. And if you ever saw him, you would even say it glows.
All of the other reindeer used to laugh and call him names. They never let poor Rudolph join in any reindeer games. Then one foggy Christmas Eve Santa came to say: “Rudolph with your nose so bright, won’t you guide my sleigh tonight?”

Then all the reindeer loved him as they shouted out with glee, “Rudolph the red-nosed reindeer, you’ll go down in history!”

A ver, no sólo se burlaban y lo tenían en el ostracismo, si no que se reían constantemente. Luego, Santa Claus (Santa? No quiero saber si es travesti o qué pasó, no es el punto de esto…) le dijo que se fuera a su empresa y fuera el líder del corporativo a nivel logística de distribución y transporte… Y zaz! Que todos los renos ahí van de hipócritas a lamerle las bolas a Rodolfo. Bonito chiste. Un inspirador mensaje de navidad.

“Si no eres un adulto aún, cuídate del pederasta por excelencia desde la antigüedad”

La canción en cuestión es, obviamente, “Santa Claus is Coming to Town”.

He’s making a list, He’s checking it twice, He’s gonna find out who’s naughty or nice.
Santa Claus is coming to town!
He sees you when you’re sleeping, He knows when you’re awake. He knows when you’ve been bad or good, so be good for goodness sake!
So…You better watch out, You better not cry you better not pout, I’m telling you why.
Santa Claus. Is. Coming. To. Town.

 

 

Santa madre. Por lo que estoy leyendo, Santa Claus sabe cuando estás despierto, pero te MIRA cuando estás dormido. Te amenaza con que no llores o hagas cara de sufrimiento, porque Él viene a visitarte. De qué le sirve verte cuando estás dormido? No te puedes portar mal! …a menos de que Él lo disfrute. Y por eso te amenaza de no llorar y demás. Qué pasa aquí? Santa no lo puede levantar si no está observando cómo duermen los infantes? La Sra. Claus aprueba esto?

Y tantas advertencias para los que se portan mal… qué hará? Decir “Has sido un niño muy, muy malo…” mientras maneja una paleta para dar nalgadas? Sólo me puedo imaginar algo así…

Sin más que decir, sólo me resta desearles que disfruten sus canciones de temporada!

Carta A México

Posted: 17 November, 2010 in Suociedad

Mi estimado México:

Me encuentro escribiéndote porque tengo que poner en algún medio que se pueda leer el cómo me siento por tí, me veo en la necesidad de explicar mi relación amor-odio contigo.

México, gracias a tí soy quien soy. Eso es bueno y malo, esto es un reproche y una felicitación. Gracias a tu gente amable creo que hay esperanza para el mundo. Gracias a tu gente amable pero intolerante y con punto de vista medieval no puedo creer que estemos en el siglo XXI.

Me has motivado a crecer porque hay gente que me ha apoyado, pero lo que más me ha hecho esforzarme por ser mejor es la enorme cantidad de gente que muere de ganas de verme fracasar; que cada vez que encuentras una oportunidad para ponerme piedras en el camino, la tomas. A fin de cuentas, es más motivación para mí superar los obstáculos que tomar  refugio en palabras cálidas.

Por tí me importa poco qué piensen los demás. Porque los demás piensan demasiado en todos y cada uno de los demás; por ese morbo estúpido me he vuelto en alguien que hace las cosas, y las hace con más gusto si eso que quiero hacer molestará a muchas otras personas.

Me has enseñado a amar los recursos naturales y a mirar con asco cómo la mayoría de mis compatriotas los desperdician, ensucian, malbaratan y destruyen sin mayores miramientos.

He aprendido por tí a valorar las diferencias entre las personas porque tú prefieres que seamos uniformes; me has enseñado que tú y yo no pensamos igual: para mí, madurar significa aprender y aplicar lo aprendido en la vida… y para tí, madurar es amargarse y aprender a salir adelante usando los medios necesarios, de preferencia, entorpeciendo a los demás porque, “si no puedo avanzar, al menos los demás irán para atrás y yo estaré mejor”.

Por tí ahora sé que el pueblo odia al gobierno y el gobierno ve con desdén al pueblo; que los ricos usan a los pobres cuanto pueden y los pobres joden a los ricos cuando pueden.

Comprendo ahora que vives la hipocresía día con día, al decir ser laico pero al abrazar costumbres católicas y reprochar a los que no las siguen; al exigir a EUA que trate a nuestros migrantes ilegales con dignidad cuando tú mismo tratas como mierda a los sudamericanos en esa misma situación aquí dentro; al decir que todas las voces son México pero sólo escuchando a los que gritan y destruyen…

Que la hermandad existe porque tenemos relaciones únicas y pacíficas con el mundo y que le apuestas a que seamos uno solo entre todas las comunidades dentro de tí.

Que odias silenciosamente, callas por ser amable, pero eso no limita tus acciones. Que el nepotismo es el pan de cada día y la inconformidad sin propuesta de solución es tu credo.

Que sé que si todos nos aceptáramos y nos tratáramos de ayudar, estaríamos por encima de cualquier otro país pero no lo hacemos porque gente como yo no da el primer paso. Y no doy el primer paso porque, al igual que los demás, tengo miedo de que en cuanto intente ser buena persona, venga alguien a tratar de aprovecharse de una buena intención.

Que elegimos y colocamos en el poder a ineptos retrógradas y después nos quejamos por haber hecho una decisión poco informada, que no leemos pero queremos ser cultos, que no comemos bien pero queremos ser esbeltos, que no somos porque no nos dejamos ser.

Te odio. Y creo que tú a mí también. Y muy probablemente te quiero de una manera retorcida, tal como tú lo sientes por mí. No sé si insultarte o compadecerme o incluso agradecerte; si bien pudiera hacer las tres en una sola palabra, lo haría.

Pero heme aquí, un mexicano anormal, anónimo e inconforme; terriblemente confundido y desmotivado pero -estúpidamente, tal vez- esperanzado. Lo peor de todo es que dudo que sea el único, pero dudo de cómo proceder. Abandonarte sería dejar atrás mis problemas, pero también mis responsabilidades hacia tí; quedarme… no sé qué implicaría quedarme.

 Piensa lo que quieras de mí, ya sería ventaja si tú supieras eso; yo no sé qué pensar de tí. Sé que esto no soluciona ninguna otra cosa que no sea desahogarme, pero, como ya mencioné antes, tenía que hacerlo. No quiero deprimirte, no quiero motivarte, quiero que sepas qué pienso.

Ten la amabilidad de pasar un buen día.

La ciencia del Estilismo

Posted: 11 October, 2010 in Crítica

Para los que tengan su sarcasmómetro roto, este post está repleto de él.

Yo nunca creí que me fuera a dar clases a Niels Bohr ni mucho menos en el instituto. Supuse bien. Supuse también que el estilismo sería sólo práctica y mucha de ella. Fui sorprendido -agradablemente, a riesgo de sonar ñoño- cuando me dijeron que debería de entregar ensayos de aproximadamente 50 hojas para poder tener derecho a examen final en cada materia. Y que debía pasar los exámenes teóricos además de los prácticos.

Eso me pareció bastante bien. Y si bien, como dije, no esperaba que algún Nobel nos diera clase, ni que Grace Coddington nos diera colorimetría, así que lo que menos esperaba son los siguientes avances tecnológicos y científicos traídos por los estilistas: rompen todas las reglas físicas y químicas que me habían enseñado y abrieron mi mente a un mundo de posibilidades verdaderamente insospechadas.

A continuación les presento datos rompe-paradigmas dichos por maestros del instituto en el que estudio.

FÍSICA:

A) CIRCUITOS
Para mí, un circuito era como un círculo de electricidad. Al estar cerrado el círculo, la electricidad fluía, al estar abierto, no (por lo tanto: encendido y apagado, respectivamente). Lo que no sospechaba era que, según los dioses del estilismo…

Los circuitos se cierran cuando el flujo de la electricidad no hace un ciclo, por ejemplo, si tomo el polo positivo de un circuito, pero no tomo el negativo, el circuito está cerrado. Aunque este descubrimiento me impresionó, parece ser que si envuelves alguno de los polos con algún material no tan bueno para conducir, yo a esto lo conocía como “resistencia”. Pendejo yo, parece ser que en el mundo del estilismo eso es “tierra”. A un amigo ingeniero, el que le explicaran esto hizo que le doliera el cerebro. Supongo que no estaba listo para tanta información tan reveladora…

B) LUZ Y COLOR
Otra vez yo con mis pendejadas que nunca sospeché incorrectas y el estilismo me ha abierto los ojos. Según yo, la luz tenía los colores compuestos dentro de sí; al llegar a un objeto, digamos, azul, el objeto absorbería los demás colores en la luz y sólo reflejaría los tonos azulados, haciéndome ver tal color en el objeto.

Pues pobre, oh, pobre iluso yo. El estilismo dicta que en realidad, la luz llega a nuestros ojos y -vean nada más qué chingones son nuestros ojos- refleja el color sobre los demás objetos. Aún no alcanzo a comprender cómo es que nuestros ojos arbitrariamente dictaminan qué color reflejar sobre qué objetos, pero supongo que es parte del misterio de cómo funciona el mundo, algo así como la energía obscura en el espacio exterior, que la ciencia aún batalla por comprenderlo. En fin, pendejo yo.

ANATOMÍA

A) CABELLO: Algún estilista descubrió en la antigüedad que el cabello era un órgano. Aún no comprendo sus funciones, igual y es tal y como funciona nuestro páncreas, órgano con funciones poco entendidas y… en fin. Me lo definieron como un órgano.

B) MUSCULATURA: Uf, si les dijera la cantidad de músculos que he aprendido en mi carrera… como el “Orripilatorio”. Yo conocía el músculo horripilador, pero… supongo que ha de ser uno similar. Aunque el músculo que realmente les puedo decir que, por mi vida, no puedo encontrar (a pesar de que debería ser BASTANTE visible, a juzgar por su nombre) es el eXternocleidomastoideo.

Pinche músculo, si está cerca del mastoides, del cleido (clavícula), no entiendo por qué chingados no lo encuentro, si es externo! Carajo.

C) HUESOS: Sólo me ha tocado conocer un hueso nuevo, pero, bueno, no lo encuentro en ningún diccionario médico. Qué chingones somos los estilistas, que manejamos conocimientos que ni siquiera los médicos tienen. La maestra, afortunadamente, tuvo la decencia de deletrearnos cómo se escribía tal hueso. O-P-C-I-P-I-T-A-L. Encuéntrenlo si pueden, pobres mortales no-estilistas.

QUÍMICA

A) AMINOÁCIDOS ¿Creen saber de química? Agárrensen, cabrones, que ahí les va una revelación. Me preguntaron si sabía qué formaba normalmente a los aminoácidos. Le dije que C (Carbono), H (Hidrógeno), O (Oxígeno) y N (Nitrógeno) eran las bases; hay otros elementos que se encuentran en ellos. Después de felicitarme por el conocimiento, procedieron a explicar lo siguiente en el pizarrón, con lo que había escrito:

“Si tomamos un aminoácido…” (circula la H)
“Luego, tomamos otro aminoácido…” (circula la O)
“Y agregamos un tercer aminoácido…” (escribe una nueva O, une las 3 letras con una línea)
“Tenemos un nuevo aminoácido complejo!” (escribe:  H2O).

Ho-lee shit. Y yo que creía saber qué era un elemento y qué era un aminoácido. Y según yo, el 2 que sigue a la H decía que había 2 h, pero al parecer es al revés. Pobre de mí, neófito en la ciencia del estilismo. A estudiar se ha dicho.

ALQUIMIA

Entrando a la clase de tinte, nos explicaron cómo funcionaba un tinte: al abrir la cutícula con un oxidante, se pueden alojar moléculas de color en el cabello (o pasando por una decoloración primero, se desalojan las actuales y se reemplazan por las nuevas), etcétera. Todo muy bonito. Y creí que todo me estaba haciendo demasiada lógica. Normalmente siempre hay algo en clase que revoluciona mi pensar. Afortunadamente, la novedad no se hizo esperar, cuando la maestra nos afirmó:

“Y es importante saber de dónde provienen los colores de manera elemental. Así como el violeta viene del rojo y el azul, de dónde viene el rojo? Y de dónde viene el azul?”

Yo ya estaba preparando mi enunciado de como el mundo erróneamente cree que la luz llega a los objetos y de ahí se refleja a los ojos, a diferencia de lo probado por el estilismo, cuando su continuación abrió un nuevo horizonte:

“El azul viene del agua, el amarillo de la tierra, el rojo del fuego.”

A chingar a su madre.

Alquimia.

Aún no he visto esas maravillosas máquinas o personas que llevan a cabo el arcano proceso de absorber el poder del fuego y tornarlo en un tinte rojo, pero ¡muero por hacerlo!

Para como van las cosas, seguramente aprenderé mucho más conforme vaya avanzando mi carrera. Tal vez haga un nuevo post más adelante.

Por qué habría yo de escribir acerca de ellos si ya lo había hecho antes?

Parece ser que la CFE no se harta de chingarme por cosas que parcialmente son mi error, y en gran parte sus ganas de chingarme con alevosía, ventaja, saña e impunidad.

Ahora qué pasó? Estoy funcionando con la batería de mi laptop porque no tengo luz. Se debería de haber pagado el día 14 de este mes (estamos a 20 mientras escribo esto). Desde antes del 14 estaba buscando cómo pagarles su puto recibo. Pero el primer y segundo OXXO a los que fui, no lo recibieron. Dijeron que no podrían. Así que decidí ir a uno de sus dichosos cajeros, esos de la CFE.

El CFEMático de plaza Pabellón estaba cerrado. Obviamente. Siempre está apagado. Bueno, eso es mentira. Hay veces que está encendido, pero es porque tiene el cartel que dice “Fuera de Servicio” o es porque tiene una hoja impresa con la leyenda “MANTENIMIENTO”.

En fin, habiendo pasado por eso, me empecé a preocupar. Así que fui a ver el horario de atención a clientes, ya que tendría que hacerlo en vivo y en directo porque el puto CFEmático no jalaba. “Horario de Atención: Lunes a Viernes de 8 AM a 3 PM”. No sé si era sorna, sarcasmo, cinismo o -peor aún- verdadero orgullo y alegría con el que debajo estaba escrito “Una empresa de clase mundial.”

Excelente! Al cabo nadie trabaja a esas horas! Como, a diferencia de muchas personas (o algo así, me imagino, dado el horario de “atención”), yo trabajo a esas horas y no me puedo desocupar sin ser irresponsable, busqué desesperadamente otrosCFEmáticos. En mis horas libres (me desocupo a las 8 pm). Pues cada puto cajero estaba en mantenimiento. Plaza universidad, Pabellón, Exhimoda, etcétera. Y obviamente no iban a “quebrantar la ley” trabajando en fiestas patrias, así que las oficinas estaban cerradas.

Era ya el 19 y yo estaba buscando de manera maníaca ya el pinche cajero de mierda, pero la CFE se rehusaba a darme formas de darle mi dinero. Así que hablé al 071. Me contestó -después de ignorarme por 40 segundos- al teléfono un señor con la alegría esperada de estar trabajando un domingo por la tarde durante un puente (que yo tampoco tuve).

Yo estaba ansioso por PAGAR, háganme el chingado favor, hubiera hecho bastantes cosas con tal de mantener mi enclenque e inestable voltaje que regresar de manera forzada a la edad media dentro de mi departamento.

Me explicó que ya no se podía pagar en un CFEmático porque mi recibo estaba vencido. Le expliqué que por alguna muy extraña razón, yo trabajaba dentro de su horario de atención. Extraño en verdad. Me dijo que no había de otra, debería de ir a una oficina. Me lo dijo con el mismo tono de aquel funcionario de la CFE que, hace sólo unos meses, me dijo que si no me gustaba cómo hacían las cosas ahí, me podía ir a la otra compañía de luz. Y si hay alguien que no sea mexican@ y lea este blog, habrán de saber que es un monopolio del gobierno la CFE, no hay otras compañías. La otra vez me cobraron más de 1000 pesos porque quienquiera que vivía aquí había modificado el medidor y YO tuve que pagar porque no podía comprobar que NO había vivido aquí antes de cierta fecha.

En fin, después de que estos inconmensurables hijos de puta se burlaran de mí de tal manera (a pesar de que yo quería pagar), decidí meterme a la página de la CFE y vi que podías pagar desde tu teléfono móvil. Ingresé en tal opción y… sólo sirve para usuarios Banamex. Ahora, no sé si los pendejos de la CFE estén enterados o no, pero en México, a diferencia de las compañías de luz, SÍ hay más de un banco. Yo resulto ser uno de los ilusos que no tiene cuenta en Banamex. Así que no me sirvió tal opción.

Pues madrugué para trabajar, y a la mitad de mi jornada, le platiqué mi frustración a una compañera del trabajo. Me dijo que ella pagaba sus recibos en un CFEmático cerca de ahí, era una central donde habían 2 cajeros e intermitentemente sólo servía 1 de ellos. Si tenía suerte, podría tomar mi hora de la comida y pagaría en ese tiempo.

A las 5pm llegué al CFEmático. Funcionaba! Uno de los dos, claro está (mucho pedir sería que los dos lo hicieran), y había una fila de 7 personas. Gracias al ágil sistema del CFEMático, y a que 2 personas delante de mí perdieron la paciencia y desistieron, en sólo REPUTÍSIMOS 55 MINUTOS ya me tocaba a mí. A las 5:55 pagué. Volví al trabajo, hice lo necesario ese día en mis clases, regreso a mi departamento y…

Me cortaron la luz.

Porque para eso sí son eficientes.

Gracias, oh paragones de la hijoputería. Ahora tengo que esperar a que mi departamento entre dentro de la ruta de los que reconectan el servicio, y si no mal recuerdo, tengo que pagar extra porque me reconecten el servicio, obviamente. Mi encabronamiento hacia la CFE es verdaderamente inefable. No hay una puta palabra en español -castellano- que alcance a reunir mi ira, desprecio, hartazgo y visceral odio a la Comisión Federal de Electricidad mexicana.

Le ruego a cualquier dios que exista en este multiverso que me escuche y haga otra compañía de electricidad en México. Me vale madres si es extranjera. Prefiero que mi dinero no se quede en mi país y ser cliente de una compañía eficiente, enriqueciendo a un magnate foráneo desconocido y alienado de México, que estar obligado a ser cliente de un monopolio de clase mundial.

Últimamente he visto cosas que no creí posibles a estas alturas de la vida, donde hasta tratan de meterte mercadotecnia en el pinche aire. Todo mundo intenta retacarte su idea para que compres algo.

No obstante, estos ejemplos que les daré, me imagino al director de la compañía / evento / servicio diciendo “Qué? Gastar en mercadólogos? Nada más vendan mi pinche producto, me vale madres como”.

A) El CD

Estando en una convención de esas a las que voy de cosas orientales, comics y la chingada… primero que nada, era una convención patrocinada por Mr CD, así que yo asumí que sería barata. Salió en 70 pesos la entrada. Para un “evento” que fue UN TERCIO de lo que normalmente es. Fui a ver a Darkness Eyes; su presentación de coreografías.

Después de esperar hasta las 1830 horas, se me hacía raro que no comenzaran, habían dicho que sería a las 6 pm. Como buenos mexicanos, los organizadores siempre tardan, pero no había habido ningún anuncio y… se suben 4 hombres al escenario. Treintones y cuarentones. No se veían como el típico geek u otaku que uno se encuentra en esos eventos, de los que van a cantar en japonés, chino o coreano. Extraño.  Y se ponen a afinar instrumentos.

A afinar instrumentos durante reputísimos VEINTE MINUTOS. Al minuto quince yo pensé “Estos weyes van a ser como la mezcla de Pink Floyd con Queen y Los Beatles en cuanto a performance, porque 15 minutos de afinar está cabrón…”. Y tocan 2 canciones. En español, olvidables, intrascendentes. Mal cantadas. Con una batería mala. Una guitarra que no iba a tiempo. Y se bajan. La lona de Mr. CD era como una burla a todos los que habían ido ahí.

La gente gritaba “Baile! Baile! Baile!” y nosotros asumimos que Mr. CD ya había jugado su broma y finalmente darían comienzo al concurso de baile que atrae a más personas. Pero no.

Se sube otro grupo. A cantar en español. Se tardaron 4 minutos en afinar, eso sí, a diferencia de los otros (que para acabarla, llegaron con actitud de diva y pz yo soy más conocido en mi barrio que estos weyes en la convención…). Los pobres tipos no tenían ni idea de qué pedo, a qué público iban. Traían buena actitud, eso sí, pero… Ni una canción de cómic, caricatura, película, ni una sola canción en idioma extranjero. Sólo una mezcla de música emo con pop y balada rock en español. En una convención de comics japoneses. Ah, sí, por cierto, se chingaron todo su CD en vivo a pesar de que la gente NO pedía más.

Cuando terminaron de tocar, aplaudieron como locos. Ocho personas. Familiares de los integrantes de la banda.

Qué pedo, MR CD? QUÉ PEDO?! Es como si yo llevara a un grupo que canta heavy metal / indie tailandés a Intermoda como opening act. Al público meta le vale pito y hasta se molesta. Yo no soy muy docto en esto de la mercadotecnia, pero tengo entendido que cuando alguien que va a sacar un CD y lo va a promocionar, NORMALMENTE hace algo que algunos cuantos extraños científicos dementes llaman “estudio de mercado”. Digo. A veces. No sé por qué harán esas pendejadas, verdad?

Nota: De hecho, hicieron la competencia de baile mientras los ocho familiares gritaban “otra! otra!” y dejaron a los grupos abandonados. Y qué mierda de convención.

B) Expo Tatuaje. Ambiente Familiar.

Pues me hice otro tatuaje y fui a otro tipo de expo. Expo Tatuaje (“oh sorpresa! Te hiciste un tatuaje en expo tatuaje! Yo pensé que sería en Expo MonjasViejitas!” No sean sarcásticos, pues) tenía un flyer (flayer o como le quieran decir)  que decía en letras grandes “Ambiente Familiar”.

Y para ser sincero, yo estaba intrigadísimo. ¿Ambiente Familiar? Normalmente en la cultura mexicana, la falta de conocimiento y apertura a distintas costumbres ha relegado el estereotipo de los tatuajes a los cholos, chicanos, expresidiaros, jóvenes “cool”, tipos que tienen Harleys y a mujeres que, por lo general, son consideradas o putas o alternativas -o putas alternativas-, además de las jóvenes cool. Ya ven, México lindo y querido.

Pues fui el sábado (primer día de la convención) a ver a mi tatuador. Hablé con él, y mientras lo hacía, me vi rodeado de lo que debería de haberse llamado “Expotatuajes mal hechos” porque, válgame la chingada, qué horrendos estaban. Yo asumí que irían a corregírselos a la expo y encimarse algo decente, pero parecían estar presumiendo sus tatuajes. Digo, sí había tatuajes decentes, pero… En fin. Desvarío de nuevo. Decía que, mientras hablaba con mi tatuador, en los altavoces se escuchó la melodiosa voz del presentador. Ah, digo, si con “melodiosa” ustedes se imaginan en realidad “aguardentosa y un tanto drogada”.

Ahora sí, hijos de la chingada! Vamos a regalar un tatuaje! No sean putos! Necesito TRES CABRONES que se suban al escenario a hacer lagartijas. El cabrón que aguante más, se lleva el tatuaje“.

El presentador siguió hablando con su culto y refinado léxico durante un rato hasta que se subieron tres personas y se pusieron a hacer lagartijas entre gritos de hombres repletos de insultos y chiflidos obscenos.

Ambiente familiar, claro que sí. Ya me veo yo, dentro de una cantidad desconocida de años llevando a mi hijo de 4 años “Ven acá, hijo mío. Es hora de que vayas a tu primer expo tatuaje, al cabo, es un ambiente generoso y sano, para que conozcas a otros niños como tú y hagas amiguitos!”. Lo haré probablemente… eh… nunca.

Tenía otro ejemplo, pero el celular no puede con un post más largo. Heh. En fin. El domingo el ambiente fue un poco más familiar, pero aún no… Y me convertí en la espalda más famosa de la expo. En fin, comenten! El blog ha vuelto a la vida! Suscríbanse al RSS para que no vengan a visitar la página en vano.

Ok, esta vez tengo un post con referencias a música clásica. Les recomiendo escucharlas ya sea mientras leen, o después de hacerlo, para que ubiquen a qué me refiero.
Varias veces en esta vida nos erncontramos con personas intentando hacer una tarea que parece imposible. Cuando vemos youtube nos topamos con videos realmente sorprendentes de las habilidades humanas y que no puedes evitar sentirte torpe, lento, bruto o ligeramente estúpido. Pero por otra parte, son mucho, mucho más comunes los videos de personas fallando terrible y vergonzosamente al intentar hacer algo. Y te sube un poco el autoestima.

Pero cuando me pregunté por qué, caí con un artículo en internet en el que habla de la música. La gente normalmente no soporta la música clásica porque no la alcanza a comprender como música; no puede asociar la cantidad de patrones existentes en un solo ensamble (compuesto por varias partes siendo un todo a la vez, pues), sólo escuchan un desmadre o el cuarteto de violines llevando la melodía y el fondo nada más siendo ruido. El cerebro usualmente trabaja con predicciones (no sólo en la música) y cuando no puede sacar un hilo conductor de inmediato, se tiende a frustrar y dejar de servir para predecir.

Pachelbel – Canon

Y aún cuando hay música clásica verdaderamente sencilla de comprender (como Aire de Bach, o Canon de Pachelbel) y sólo es estar en el “mood” de escuchar música clásica, hay veces en que las composiciones son más complejas que eso.

Así pasa también con otros aspectos de la vida. Los cerebros de las personas no trabajan a la misma velocidad ni tienen la capacidad de abstraer la misma cantidad de mensajes complejos como otros. O bien será que otros no han tenido la práctica y el trasfondo como para poder lograrlo. Pero en pocas palabras, no pueden.

Y es así como encontramos a señoras que están en las cajas registradoras de algunos establecimientos y te dicen “son $160”; pagas on un billete de 200 y te preguntan “no traerás una moneda de $10?”. Uno asume que es porque te dará un billete de 50 así que sacas tal moneda de $10 y… te da, como cambio, dos billetes de $20… y una moneda de $10.

Saint Saenz – Danse Macabre (con una interpretación estilo Horowitz)

Es entonces cuando piensas “hrm. Esta persona tiene como pocas velocidades en el cerebro, más vale no revolucionarlo demasiado”. Porque aún cuando es una tarea sencilla y es algo fácil de entender tal vez, si lo hiciera lento, el hecho de que está cobrando y está intentando atender tantos clientes como se puedan en el menor tiempo posible, es como escuchar una pieza que es un tanto rápida e intensa (como Danse Macabre, que tiene ciertos puntos en los que está retacado de notas). Por lo que eso se vuelve más difícil de digerir. O simplemente está pendeja. Quién sabe.
Pero también hay personas que les pasa lo mismo cuando intentan trabajar. A mí me sucede que me bloqueo cuando trato de hacer algo y si las primeras dos o tres veces no me sale, me frustro y me encarrilo en un patrón del cual no puedo salir a menos de que descanse mental y físicamente haciendo algo totalmente distinto (por lo que yo no podría ser astronauta… si es que quisiera, para empezar). Básicamente empiezo despacio, pero una vez que me desespero mi cerebro está dándole demasiadas vueltas a lo mismo, de arriba a abajo sin llegar a un punto que quiero encontrar, por lo que empieza a trabajar cada vez más rápido y rápido sin salir de ahí. Algo estilo…
Eso ya es complejo para muchas personas y dirían “no hay música ahí”. Y es cuando recuerdo una explicación de mi padre. Que muchas personas tenían trabajos sencillos y mal pagados porque la vida era muy injusta. Pero muchos otros, porque no pueden hacer más aunque quieran. Y es así como encontramos a políticos que están en su puesto porque son amigos de no sé quién, en vez de por que sean buenos para hacer el puesto que se SUPONE que deberían de desempeñar.
Aunque mi cerebro normalmente salta de un lugar a otro sin que haya una línea conectora obvia, como música semi-átona o de plano átona. Si no estás en mi cabeza, no entiendes cómo pienso. No soy un genio, pero definitvamente no tengo estructuras cognitivas lineales o procesos mentales predecibles. Es por eso que puedo abstraer cosas medio extrañas o que me encante música como el Visual Kei retacado de acordes, arpegios e inclusiones de instrumentos musicales que sólo hacen un cameo. No es increíblemente rápido, la ventaja es que salta de un punto a otro sin necesidad de ir por todos los conectores entre ambas ideas. Muy al estilo de Anton Weber.
Es así como nos encontramos con personas que sólo ponen cara de “Ah, claro. Qué excelente… composición, sí”. Todos los que nada más hacen como que entienden y te dan el avión. Típica persona que te habla para asistencia técnica de internet, le empiezas explicando por lo del modem y ya que vas en las configuraciones avanzadas dentro del protocolo TCP IP porque a todo te está diciendo “sí, aha… sí…” de pronto te pregunta. “Eh… cuál es el módem, entonces?” y los quieres asesinar.
Si yo no tengo pedos para decirle a alguien “Hey, sabes qué? No tengo la menor idea de lo que estás hablando”. Me pasa tremendamente seguido en cuestiones de estilismo. Cuando me dijeron por primera vez que waffleara un cabello para poderlo cardar y sostenerlo usando “horquillas, no pasadores”, sí le tuve que decir “eh… no sé qué acabas de decir D:” Y qué hizo? Me explicó y entendí. En vez de andarme haciendo pendejo hasta el inevitable último momento en el que se notaría mi falta de conocimiento Y mi estupidez mezclada con orgullo infundado. Cosa que no es rara, lamentablemente (y afortunadamente me enseñaron a evitar ese tipo de vergüenzas).
Porque, oh cómo me caga que la gente te vea con cara de “sí entiendo” y ves que su cerebro está a todo lo que da para intentar comprender qué estás diciendo porque no entienden ni madres. Pero si les ofreces ayuda, hasta se ofenden. Como las personas del Hotel Coral. “Oiga, cobra por hora o por noche?” y se ofendió la mujer, diciendo “Por noche, claro está”, dando a entender con su tono “qué tipo de hotel crees que es este?”… para llegar al cuarto y ver que el primer canal era Porno mal hecho y había un condón de cortesía. Digo. Quién sabe, eh.
Pero hay gente para las cuales todo el mundo gira demasiado rápido y no tiene ni puta madre de sentido.
Música átona y aparte, medio retacada. Un gusto adquirido, o tal vez un reto personal para entender cómo funcionan las estructuras de composiciones de este estilo. Gente como la señora de la panadería que nos entregó sendos productos (panes, pues) a Perze y a mí. Y ya le iba a pagar yo cuando dijo “se paga en caja”. Dió un paso en diagonal, y yo comencé a buscar la caja para poder pagar.
Dí un giro completo, escaneé visualmente 360º comenzando a la derecha de donde estaba la señora… para ver que se había metido (a medio paso de distancia!) en una vitrina que decía “Caja”.
No mames.
Pensé que era una broma, seguramente.

Pero ahí estaba ella, con una sonrisa idiota y viéndonos, esperando a que diéramos medio paso en diagonal para poder pagarle. Aparentemente, la vitrina le daba el poder -otorgado por la panadería- de recibir el dinero, cosa imposible anteriormente a sólo medio paso de distancia.
Qué pendejada.
Y es así como yo supongo que ven la vida, como si estuvieran escuchando sólo música estilo Schönberg, que sólo sienten que les caen notas musicales a lo idiota sin saber por dónde va, hacia dónde va y de dónde viene.
Así que la vida es como la música clásica. Hay cosas que todos podremos hacer, hay gente que no sabrá disfrutarla a pesar de entenderla, gente que la disfrutará sin saber comprenderla, y gente que sólo quiere un descanso mental porque no puede hacer ni una ni otra y todo va demasiado rápido. Cuál es la manera correcta? La verdad, no tengo ni idea. Lamentablemente, así como cae Bach, cae Schönberg sin avisar. El problema es la gente que es muy macha y dice poder hacer todo… no sé, como señoras en camionetas Expedition que con trabajos y podrían manejar a 20 kmh pero van a 80 y aparte maquillándose.
Y entonces sé que es por el dinero que poseen (y el estúpido sentido torcido de discresión y decencia que tenemos los mexicanos en el que no le decimos lo que necesitan saber a las personas, sólo lo que quieren escuchar).
Yo sí soy de los que le dicen a las mamás de los niños gritones “Controle a su hijo” o “Vine a comer, no a que me gritaran” si me molestan lo suficiente. Afortunadamente hace rato que no sucede, pero creo que falta que nos quitemos la pena y le digamos a las personas, ya sea directamente o con eufemismos e indirectas,  “Hey, sabes por qué no puedes / debes? Porque no alcanzas a entenderlo. Punto”.