Hijos de Moctezuma

Posted: 3 October, 2008 in Crítica, Suociedad

Últimamente me he encontrado con que hay un tema recurrente en pláticas que alcanzo a escuchar o en las que me toca participar. El trabajo. Pero el punto de convergencia no es normal y en varias ocasiones me he visto en la necesidad de controlar la urgencia de ponerme de pie y abofetear a los que se encuentran discutiendo. ¿Por qué? La dignidad en el trabajo. Y un suceso en específico desencadenó mi atención por esto:

Me encontraba, pa’variar, en el metro. Se subió un hombre que provenía de un vagón cercano al nuestro, así que el cambio de vagón sólo significaba una cosa: dinero. Ya me estaba preparando para la letanía de “Estimados usuarios, en esta ocasión les traigo a la venta…“, cuando el sujeto en cuestión no dijo eso, si no más o menos “Disculpen la molestia, estimados pasajeros, pero más vale pedir que robar…“.

Se imaginarán mi sorpresa. Lo veía entero, sano, vestido con ropa de calidad aceptable y yo no tomé su comentario como una petición por dádivas. El hecho de que dijera su cantaleta sin ningún tipo de emoción similar a la vergüenza me hizo leer un mensaje de advertencia, ‘si no me mantienen, voy a asaltarlos un día de estos’. Sea por ésta o por alguna otra razón, noté que le daban dinero varias personas en el vagón.

Yo entiendo que el desempleo existe. Pero, ¿qué le costaba a él ser otro de los que ofrecen “disco en formato emepetrés con lo mejor de la música naca*“, si es que no tenía empleo? O vender plumas, o chicles, o baterías ‘sansun‘, o simplemente… trabajar de una forma u otra por el dinero que se gana, si no podía encontrarlo en el sector formal de la economía, aún hay otras posibilidades sin incluir la delincuencia.

Extendiéndome en el punto: En México, si no hay empleo, se crean fuentes de ingreso, ya sea comercio informal o hasta ejemplos endémicos del Distrito Federal, como el ayuda-choferes. Bajo la lógica defequeña, si existen los pinches para ayudar al chef, los ayudantes de cámara y demás, ¿por qué no habría ayuda-choferes? Para mí, como provinciano y costeño que soy, no conocía tal empleo. Una persona en el camión tiene la labor de manejar, el chofer, sí… pero hay otro que sus funciones son: andar en el último escalón de la entrada al camión, hablando con el que conduce para que no se aburra; cada vez que se detiene el vehículo, él baja y empieza a gritar “súbale, que va derecho, se va derecho hasta mitscoaaaa, súbaleeee“; cambia los CDs de reggaetón y escoge la ‘canción’ que se escuchará; cuando alguien hace uso del camión, para que el camionero no tenga que tocar el sucio dinero directamente de la otra persona, el ayuda-choferes lo recibe, se lo pasa al camionero, éste, a su vez, le da el cambio al ayuda-choferes, y el ayuda-choferes entrega el cambio al pasajero.

Yo soy de la firme idea en la que si trabajo por el dinero que gano, no voy a regalarlo a gente sana y perfectamente capaz que sólo estira la mano para conseguirlo.

Después de la amenaza / petición por parte del huevón en el metro, me ha tocado presenciar unas conversaciones en las que me sorprendía esuchar comentarios por parte de personas desempleadas en las que decían:

Pero me querían para sacar copias. Yo no voy a andar de gata de nadie [sic].
Necesito dinero… pero, no mames, ¿mesero yo?”
No, que se rebaje otra persona por ese trabajo, yo me aguanto otro rato.”

No fue escuchado en sólo una conversación, ni dos. Han sido ya una cantidad notable por lo que me preocupa un poco el rumbo del país. Esto no me hubiera impresionado si viviésemos en el siglo XV, habitásemos en Inglaterra y ellos fueran hijos de nobles. Pero esto no es Inglaterra, no es el siglo XV y el único noble con el que parecerían relacionados por casualidad sería Moctezuma (ellos parecían tan nórdicos como yo parezco congolés) así que no entiendo cómo es que existe la noción de que empleos formales sean indignos de nosotros, al punto de preferir ser desempleado más tiempo que ‘rebajarse’ a trabajar de algo. Que me perdone Moctezuma por emparentarle con ellos, pero la genética no me dio muchas opciones además de Cuauhtémoc, Cuitláhuac o Nezahualcoyōtl (etcétera).

Es en estos momentos en los que pienso que debería de ser obligatoria la lectura de libros como ‘Cuore’, que escribió Edmondo de Amicis (conocido en español como ‘Corazón: Diario de un niño’, no entiendo por qué tan mierdera traducción), en los que un pasaje explica cómo el polvo que tiene encima una persona que trabaja no es suciedad, sólo parte inevitable de su trabajo y es algo que debería de portarse con dignidad más que con vergüenza. Claro, el libro está lleno de imágenes nacionalistas e izquierdismo propio de la unificación de Italia (pues en esa época fue escrito), pero tiene capítulos muy, muy rescatables.

Hace años, cuando leí eso me empezó a ofender que a la gente inculta le dijeran “albañil” (ya me ofendía que les dijeran “indios”). Entonces me pregunto ahora, ¿las cifras de desempleo que vemos es porque NO hay trabajo? ¿o aparte de esto, habrá cifras significantes por la dignidad de los finos descendientes de Moctezuma que no aceptan trabajos?

Porque sí hay cosas que me habrán ofendido o divertido como las gordas feas que se sienten un “sex symbol” o algo así, pero no me había visto afectado, no tanto como últimamente lo han hecho los comentarios de los hijos de Moctezuma y su inflada dignidad que les impide laborar en algo que Sus Majestades no crean que concuadre con Su respetabilísimo linaje, no sea que la presencia Sus Mercedes sea mancillada por el pobre lugar de trabajucho que los plebeyos les ofrecen humildemente esperando que sea de su agrado.

Pinches hijos de Moctezuma.

=====
*Nótese, yo uso de vez en cuando el término ‘naco’ pero me refiero a cuestión de gustos, jamás me verán decirle “naco” a alguien porque tenga la nariz de esta forma o la cara de otra, eso es genética. Esto no lo hace personas menos dignas. Finalmente, para aquellos paladines de la justicia universal: yo nunca me he puesto como modelo a seguir de la sociedad, no soporto el reggaetón, creo que existe mal gusto y me gustaría ver esas preferencias erradicadas. Sí, admito que soy intolerante. No, no porque sean ‘indignos’ debido a su trabajo. Yo respeto el trabajo y lo honro. Los gustos… eso ya es otra cosa, siéntanse libres de criticarme por eso. Regodéense.

Comments
  1. Miss Tsuki says:

    No me extraña… de hecho detesto cuándo la gente dice “es que no encuentro empleo”, siendo que vas caminando por la calle y todos los negocios tienen un “se necesita empleado”, “se busca mujer presentable”, “Se da empleo de lo que sea”.
    Dijeras, bueno es que los empleos que hay son demasiado grandes para una sociedad tan torpe como la nuestra… pero algunas sólo piden de requisito tener ambos sexos (se que se lee extraño pero significa que da igual si sea hombre o mujer). Yo lo digo… si saliendo no tengo empleo, iré a pedir, dónde sea, de lo que sea, total, poco a poco iré acumulando experiencia y dinero.

  2. Hiramu says:

    Yo veo eso todos los dìas con mis ex-compañeros de la facultad. Por ser ingenieros se sienten paridos por monesvol y no aceptan ningun trabajo que no cumpla con sus ridículas expectativas. Y cuando les digo que yo soy intendente en una secundaria para pagar mi periodo de tesis creen que bromeo…

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