Fealdad II: Un vistazo a la cultura protohumana

Posted: 1 August, 2008 in Crítica, Suociedad

Puto Google. Aquí uno pone su blog en tierra de nadie y de todas formas, así como “invaden” la privacidad con Google Street, aquí vienen a poner sus castrantes anuncios. Vamos, ¡¿quién lee esto?!En fin. A lo que vamos:
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Lo que los protohumanos* han logrado genéticamente es sólo un ápice de un apasionante tema.
(Protohumanos: Véase post de Fealdad I)

El interés científico fue desencadenado por mi vecina, una tiernísima y curiosísima mujer: casi darían ganas de abrazarla así como uno tendría en sus brazos a un simio capuchino, porque eso es lo que parece. Tan notable cara está enmarcada por el cuerpo necesario para hacer la audición para la versión en vivo de Fantasía (de Disney), en específico, el baile de los cocodrilos y las hipopótamos -siendo ella de estas últimas. Eso podría ser hasta divertido -de no ser porque es tan triste- hasta que ella intentó algo a través de sus “encantos”.

La vez que se levantó para salir tempranísimo en la mañana y me despertó porque mi auto bloqueaba el suyo, me hizo “ojitos” y puso voz tierna. Hah. Debo admitir que sí tiene encanto femenino, o al menos eso supongo, pero no es visible bajo tantas capas de sebo. Lo peor de todo es que ella no es un caso aislado. Y hay mujeres y hombres aún más confundidos y autoengañados en esta ciudad al igual que en muchas otras. Los protohumanos han llevado esto y lo han estilizado al punto de convertirlo en un arte, o una cultura propia:

A) Ataviaje

¿Quién no ha visto a una saturniana mujer trompo-chino? Aquellas que a pesar de toda la grasa y probablemente ser una bien rebosada talla XXL, se embuten en una M, aunque no me cabe la duda que lo hayan intentado con algo mucho más chico… y salen a la calle. ¿Por qué saturnianas o trompo chino? Para aquellos que no lo han deducido, les proporcionaré una imagen mental:

En el espacio. Empieza una circunferencia, del polo norte hasta el trópico de cáncer la circunferencia es casi perfecta, pero en el ecuador, están los anillos de Saturno. Unas elítpicas masas de grasa gravitan al rededor del planeta en cuestión, pero a diferencia de Saturno, los anillos no son bellos. Escapando de un top que las mantiene bajo presiones estelares, estrías, cráteres que alguna vez fueron poros explotan hacia el exterior. Una vibración que hasta la gelatina más cuajada envidiaría es lo que los caracteriza. Los trompos chinos (humming top) tienen una forma similar.

Hay una diferencia entre querer ser más atractivo (que eso se hace con cuestiones sutiles) a cuando el autoengaño llega a tal grado que, en un ataque de autoestima elevado se usa ropa entallada y, para que no salga la lonja (a diferencia de las mujeres saturnianas), se embute todo el cuerpo en camisitas de tirantes y pantalones que luchan a muerte contra una inminente explosión de lonjas, dando como resultado una oruga humana. Cada lonja que intenta liberarse de tan inhumano tratamiento hace lo que puede por salir, y las pobres prendas sólo pueden responder en especie y hay partes más ajustadas que las demás; hay partes que sobresalen, logrando zurcos. Me recuerdan al personaje Heimlich de una conocida película de Disney/Pixar. La batalla épica del bien contra el mal queda opacada con el duelo de las lonjas contra la ropa entallada.

Por otra parte, los machos jóvenes usualmente utilizan ropa demasiado holgada y con mensajes en inglés, calzado excesivamente grande y sin ajustar, un gran número de cadenas y otra joyería. El conjunto entorpece sus movimientos de manera evidente, ya que no pueden caminar del todo erguidos ni en línea recta (un obvio contoneo es típico), pero ese reto a la supervivencia parece atraer a las hembras.

B) Indumentaria variada

El uso del maquillaje es particular. Mientras que para muchos parecería indiscriminado, parece ser que los protohumanos se ven atraídos por los colores brillantes en gran cantidad. Las hembras usan cantidades exorbitantes de colores sobre todo alrededor de los ojos, tal vez para resaltar el pulido tono amarillo que obtienen en el esclerótico.

Por su parte, el macho promedio no escatima en el uso de mezclas químicas usadas sobre el pelaje, al principio brilloso y pastoso; después de unas horas, la mezcla adquiere una dureza notable y el cabello no se mueve un centímetro. Aparentemente, la mayor parte de las protohumanas sienten atracción por las patillas largas; aunque muchos machos ya no cuentan con la genética para desarrollarla, han llegado a una astuta técnica. Usando la misma mezcla química, se embarran en la piel un mechón de pelaje para que simule una patilla. Muchos pierden el cabello después de unos años de estos severos tratamientos, pero normalmente han asegurado una hembra antes de que eso suceda.

La joyería también tiene un papel imprescindible en la cultura protohumana, muchos machos también son atraídos por el brillo de los metales. Sólo unos cuantos machos utilizan variados y complejos adornos dorados, pero las hembras son un caso notable:

Usan adornos en perforaciones corporales. Para lograr el mayor brillo, es recomendable utilizarlo en lugares flácidos para que cualquier movimiento en el tejido adiposo haga que el adorno vibre y refleje la luz de manera caprichosa para atraer la atención del macho. Varias veces he visto brillos en voluminosos abdómenes que parecen tener otra función, además de llamar al apareamiento (en caso de estar disponible la hembra). Parece que el acumulamiento de grasa que resulta en lonjas puede permitir almacenar herramientas -como lápices- en los pliegues. Con la joyería, es como revisar un archivero, ir pasando a través de las carpetas con los dedos (las carpetas siendo lonjas) hasta llegar al indicado (marcado con la joyería en cuestión) para tener un acceso más rápido y fácil a lo almacenado.

C) Rituales

Más de una vez algo -que me di la libertad de asumir femenino- comenzó el ritual de apareamiento protohumano dirigido hacia mi persona:

Fijan la mirada con una expresión que parece decir “Grrr… tú y yo podríamos…” con una confianza que sólo puede venir de un pacto fáustico con el diablo, porque no hay razones por las que el humano promedio se sentiría atraído por alguien así; evidentemente el ritual funciona normalmente con los protohumanos macho. La mirada “atrayente” es seguida por un movimiento rápido de las manos, intentan ajustar sus cabellos quemados que han evitado ferozmente cualquier contacto con un cepillo: muchas veces gustan dejar de una raíz negra para que contraste con las puntas color naranja opaco.

Es interesantísimo cómo es que los protohumanos dentro de su mutación han adquirido cantidades sobrehumanas de autoestima. A fin de cuentas, llevado por un interés meramente científico, haciendo un esfuerzo considerable, he fingido y devuelto la mirada que podría ser interpretada con la misma intención. La reacción normalmente es sonreír, dejando a la vista los poderosos caninos en un gesto de amenaza -o tal vez coquetería- y ladeando la cara un poco para resaltar la voluminosidad de la papada. Pareciera que el hecho de tener una cantidad de grasa considerable implica que la hembra es autosuficiente y puede conseguir alimento en temporadas de escasez. Me puedo atrever a postular que eso es un paso más en la danza pre-cópula de esta especie.

D) Observaciones

Siendo yo neófito en los rituales de apareamiento protohumano y no queriendo presenciar o ser partícipe de uno, la interacción queda hasta ahí; me parece fascinante que sólo un porcentaje pequeño se sorprenda de que sus intentos de atracción con otra especie den resultado, mientras que la mayoría actúa como si fuera lo esperado.

Parecen no notar que sus esfuerzos por atraer al humano promedio tienen el mismo éxito que el Challenger intentando despegar. Fascinante.

Si alguien está interesado en continuar con la investigación, sólo es necesario ponerse en contacto conmigo, le proporcionaré los detalles necesarios que fueron omitidos en este ensayo por cuestiones de brevedad.

//Siguiente blanco: El feminismo//

Comments
  1. Perzephone says:

    Creo que continuar una investigación en protohumanos me quitaría el apetito por los siguientes…3 años.

    PERO OMG lo de los anillos de saturno es TAN cierto…una vez vi una mujer con esa descripción pero además su camisa ombliguera decía “No me hice cirugías, así estoy de buena”. Nunca me había reído de un desconocido en su cara descaradamente, pero esa vez fue inevitable.

    Desde esa vez lo hago de vez en cuando. Como el lunes pasado que vi un tipo que parecía haber sobrevivido a un atropellamiento facial con una camisa que decia “I love yaoi”. La risa sale antes de contenerme, en serio.

    Pfftt…siguiente blanco, lol XD.

  2. Valeck says:

    Realmente este estudio detallado del modus vivendi sobre esta especie tan apasionante que no solamente ha logrado llegar a “coexistir” con los seres humanos, sino que además su impacto social, cultural, económico, político es tal que los vemos en todos los niveles de puestos en el área pública y privada. Me gustaría enfatizar cómo puede llegar a ser peligrosa su capacidad de infectar nuevos prospectos por medio de la mirada, el olor o lo más desagradable, que involucra su medio de defensa: las esporas pestilentes que liberan bajo circunstancias de estrés, altas fuentes de calor o una actividad física que involucre la contracción de más de un grupo de fibras musculares. Es como si el virus T de resident evil fuera liberado en México, pero por desgracia para nosotros, su número aumenta, espantan más que los zombies, no existe cura y ni siquiera tienen la descencia de matar a quienes hieren por cualquiera de los sentidos…
    Me despido agradeciendo por tu noble valor de estudio e investigación jeje ^_^

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