Pero aquí atrapado en este vagón…

Posted: 21 May, 2008 in Crítica

Bien. La perra me sigue desesperando. Tal vez soy persona de gatos como siempre lo fui y el intentar cambiar eso fue una estupidez de la cual aprenderé. O tal vez simplemente aprenda a comportarse y yo aprenderé a quererla. No lo sé. Según la omnisapiente wikipedia, los malteses son unos hijos de la chingada difíciles de entrenar en las artes de la civilidad. A buena hora me entero. Pero ese no es el punto del post. A petición de una desaseada barbona escribo lo que sucede a diario en esta ciudad:

Café Tacvba es un grupo que representa lo que es ser mexicano, y siendo más precisos, lo que es ser chilango. Ya sea como nosotros los provinciamos entendemos la palabra “chilango”, aquellos nacidos en el DF, o como los capitalinos entienden tal vocablo: foráneos que llegan a vivir al Distrito Federal. El grupo capta la esencia de ello. Y tal vez algunos escucharon del disco “Re” la canción llamada “El Metro”.

Ah, el metro. ¿Qué chingados sabía Chava Flores? Él, dizque cantante desafinado que escribió su canción lamecolas de “Voy en el Metro”. Esta canción y la de Café Tacvba tienen toques de humor, pero lo hacen por dos cuestiones muy diferentes. Claro, cuando Chava Flores existía, el metro era distinto, seguramente lo usó sólo al principio. Pero lo cito:

Voy en el metro, ¡qué grandote, rapidote, qué limpiote! ¡Qué deferencia del camión de mi compadre Jilemón que va al panteón! Aquí no admiten guajolotes, ni tamarindos, zopilotes, ni huacales con elotes, ni costales con carbón.”

Permítanme decir algo al respecto:
AAAAHAHAHAHA! GAHAHAHA!

… muy bien … siendo más elocuentes al respecto…

Uno paga 2 pesos por el metro. 2 pesos es un precio que el resto del país, con sus impuestos, soporta, ya que los impuestos del DF no aguantarían tanto subsidio (si lo sumamos a la luz, el agua y todo lo demás que se le casi regala a los capitalinos). Yendo por los pasillos, uno tiene que esquivar a la gente tirada céntricamente con chácharas y que grita con canción (ya que nunca se anuncian con tono neutro, siempre es cantado):

Trescarlosquinto por cincopesoooooooos” o tal vez “dospares decalcetines a veintepesooooooos” y demás ofertas descomunalmente sospechosas.

Si es un día tranquilo y es una hora no-pico, es cuestión de alinearse donde uno cree que quedará la puerta para apartar un lugar decente, porque la caballerosidad ha muerto así como el respeto de los demás hacia uno.

No bien pones un pie en el vagón que has elegido [si es que la muchedumbre en horas de entrada y salida del trabajo (además de dos que tres horarios extraños que no vienen al caso) no haya hecho ya la elección por tí y te jodes], cuando te da un golpe el tufo a humanidad. Si bien cualquier optimista creería que es cualquier concentración de personas, lamento informarles de que es fuerte el olor a gente marinándose desde hace varios días sin la intención de interrumpir su maceramiento con un baño.

Para aquellos que soportan eso con facilidad, ese es sólo el primer paso.

Cualquier persona que se haya subido al metro ha notado que todos los vagones de las líneas más usadas tienen todos los vidrios rayados con lijas o algo así, manchas en los mismos vidrios que ojalá sean de pegamento ‘resistol’ porque parecen plastas de líquido blancuzco que se escurrió para formar letras.

En el vagón promedio hay de todo. Desde aquellas personas que Fernando Vallejo describe mucho mejor que yo, que tienen más hijos más rápido de lo que deberían, ver 4 generaciones en un vagón es cosa de cualquier día. Una joven de 14 años sosteniendo uno o dos niños, acompañada por su hermana que hace lo mismo, custodiadas por su madre de como 30 que tiene otro niño en brazos, siendo regañadas por la abuela de, a lo sumo, 50 años; muchas de esas veces esos niños traen centenares de papelitos cortados (y a veces ¡hasta enmicados!) con una leyenda que va más o menos así:

“Soy un niño de la región más pobre de (inserte estado del país). Necesito dinero para (inserte aflicción). Que Dios le (inserte bendición).”

Pero me adelanto a la sección de comerciantes. Aún no llego ahí.

Como curiosamente esas señoras miden lo exacto como para que sus codazos lleguen justo a la zona de la entrepierna de una persona con mi estatura, son de lo más temibles. No dudan en hacer uso de tales ventajas. Y con el dejo de caballerosidad, uno no les da el golpe de revés que se merecen, ya que si dijeran “disculpe”, o “compermiso“, uno cedería el paso.

Si hubo disponibilidad de lugares no manchados recientemente ni mojados con líquidos de inefable procedencia, alejados de las manchas de vivos colores y olores que hay en el suelo, puede considerarse afortunado. La mayor parte del tiempo, sin embargo, uno tendrá que sostenerse de los barrotes, cálidos y brillosos a base de una diaria dosis de sebo y sudor humano. Los que cuentan con la altura necesaria, se detienen del techo, mucho más limpio. De cualquier forma, así es como uno está listo para el espectáculo diario del metro.

En su mayor parte subterráneo, como bien lo mencionó el Che Gün en su post del metro, la gente tiene la delicadeza de mantener firmemente cerradas las ventanas para sellar la fragancia humana en los vagones.

El arte se expresa en el metro, ya que hay gente con guitarras que llegan a pegar de alaridos en lo que parecería una excelente representación de teatro musical postmoderno en franca decadencia, pero en realidad es ‘música’. Y obviamente, habría que pagar por ello, en las mentes de los actores.

También están los Jedi del metro, los ciegos. Todas las personas batallan para matener el equilibrio en el metro, pero un ciego, con sólo su mano en el bastón para medir el mundo, no necesita de factores externos, va impasible (o pidiendo limosna) sin fallar en sus pasos. Los Jedi de la Orden del Metro tienen preferencia en las actividades de recolección de dinero en el metro, cualquier otro comerciante evita vagones con ciegos.

En esa cadena alimentaria, debajo de ellos están los que venden chácharas. Normalmente se dividen en dos: cosas al azar y música. Los que comercian cualquier cosa, venden productos como “Panditas de calidad, panditas Ricolino, dos por cinco pesos” (y yo que no sabía que había ‘panditas’ de distintas calidades, pero bueno). O Tres plumas, un plumón y estampas por 10 pesos, plumas con linternas e imán, o cualquier cosa que no sea necesaria en esta vida, se podrá encontrar a 10 (o menos) pesos.

Los que venden música merecen su propio inciso. Estas personas, tan celosas del orden público, traen una mochila con la parte de los cierres y depósitos en el vientre, no en la espalda. Éstas están modificadas para que en vez de uno de los compartimentos tengan una bocina insertada, en otro compartimento traen CDs y finalmente, otro para el dinero. No es necesario buscarlos activamente, se nota cuando uno llega al vagón. Al cerrarse las puertas, invariablemente se puede escuchar algo como lo que se describirá a continuación. El siguiente texto debe de decirse a volumen para desgañitarse y siempre cantado, las pausas marcadas con comas (,) deben de hacerse aunque no sean correctas gramaticalmente. Del mismo modo, la falta de comas significa que el texto se debe de decir con un solo aliento. El título del disco y sus artistas pueden variar y sólo son un mero ejemplo de este servidor.

BOOM, TAH-TAH, BOOM, TAH-TAH, BOOM, TAH-TAH, BOOM, TAH-TAH [ritmo de reggaetón a volúmenes inhumanos, asegurándose de que incluso los que traen audífonos (para evitarlos) escuchen; debe de durar al menos 20 segundos]

¡Disculpen la molestia estimados usuarios, en esta ocasión, les traigo a la venta, disco en formato emepetrés con 143 temas, con Lo mejor de la música Naca! ¡Son 143 canciones, con lo mejor de Daddy Yankee, Nigga, La Factoria entre otros! 143 éxitos del reggaetón.

(Pausa para joder a todo mundo con algún fragmento de canción o un ‘mix’ de varias)

¡10 pesos le vale, 10 pesos le cuesta, disco en formato emepetrés con 143 temas! ¡Es copia de original va calado va garantizado, 10 pesos le vale, 10 pesos le cuesta!

(Otra pausa)

¡Si alguien más está interesado en el CD con Lo mejor de la música Naca, son 10 pesos, 10 pesos le vale, 10 pesos le cuesta!

(Fin)

Y así, se despiden para ir a torturar a otro vagón. Si tienen la fortuna de estar en un vagón casi vacío, no tendrán que enzarzarse en una lucha a muerte con tal de bajar en la estación deseada. Después de eso, es cuestión de evitar a los que estén en la estación vendiendo productos a precios dudosos. El siguiente paso es el dulce salir a la libertad de banquetas calientes, iluminadas por un sol que intenta zafarse de la pared de smog, en esta Ciudad de México.

Aquí les dejo la canción de Café Tacvba.

Comments
  1. Günther says:

    Antes que nada me pongo de pie, por que para el tiempo q llevas viviendo en esta ciudá ya tienes un manejo muy bueno del lenguaje coloquial o “jerga”.

    No voy a defender a mi México pero tu me recuerdas a George Ornwell en 1984, o a Patrick Süskind en, el perfume, haciendo referencia a que Francia apesta.. (y no lo dudo, y a un amigo hasta le dieron un arrimon en el torniquete (metro) para pasar a un “colado”)

    Para mi sigue siendo un misterio como los ciegos mantienen la vertical apesar de tanto movimiento oscilante (y dimelo a mi q soy ingeniero, q no hay poder humano{amenos que este pegado al suelo} pa’ que no se caigan!)

    De cualquier manera, una vez en un metro se subio un wey con una gordita de chicharron q olia a calle q me dio un asco! y las ventanas estaban cerradas…entre el olor a carne, sebo, y peste ….q asco de verdad

    Y si los señores q ponen musica me parecen tan molestos, por no decir otra cosa, porque yo uso los audifonos a volumen considerable…pero LOGRO oirlos con todo y q estoy escuchando tamborazos :S ….

    “Sabado distrito federaaaaaaaaaaal……..desde las 10 no hay dnd parar el coche…….”

  2. freak says:

    guardas todo esto luego los recopilamos en un libro, si vendería

  3. Elfo says:

    Chava Flores vivió en la época cuando salir a pasear no significaba caminar y estar volteando cada 2 minutos a ver si no te siguen… Además tiene canciones bastante buenas “los gorrones” es excelsa.

    En fin, un saludote, y pues prepárate para el metro en japón… está limpio… esterilizado… no huele mal, es organizado….. PERO ESTÁ APERRADO!!

    Nomás no podemos verle el lado positivo a las cosas ne?

    Beshos!!

  4. Zhe Letty says:

    Ayer justamente vi un dvd de Café Tacvba, el Unplugged, que me costó 99 pesos en Mixup… me encantó… ha sido una de mis bandas favoritas.

    Pues como comenté con Gün… es de los peores metros en los que he estado, pero creo que sería peor tener que moverme en camión que en el metro jaja no sé!

    Sobre Sune… paciencia! se tiene que acostumbrar a ti y cuando haga lo que tu quieras va a estar chido. No te desesperes, tomalo como una prueba de paciencia jajaja

  5. Günther says:

    Seguramente en Japon la gente no suda, no genera calor y es completamente pulcra….no justifico el metro de aqui pero no manchen hahahahaha…

  6. kiioro says:

    No es que la gente no sude en Japón, lo que sucede es que se limpia a diario (son muy exigentes en ese aspecto) y no se acumulan cepas de ácaros y mugre. Y abren las ventanas (además de que hay aire acondicionado en cada vagón).

    Eso mejora las cosas notablemente.

  7. Elfo says:

    No me tocó oler algo desagradable en el metro de Japón… tal vez sea por su cultura de “Esteriliza todo lo que esté a tu alrededor”, y sí, el aire acondicionado hace una gran diferencia.

    Otro aspecto interesante y que lo hace ver más limpio es el hecho de que allá ni las puertas, ni los cristales, ni los asientos de los vagones están rayonados… O usan tinta quita fácil, o definitivamente la cultura es un poquito distinta.

    Ahora, que uno de los apsectos que si me molestan del metro allá son los ninjas pervertidos, pueden “tortearte” a la velocidad de la luz… por ello crearon allá también los vagones “women only”

    Saludos

  8. Miss Tsuki says:

    Venía pensando eso en nuestro pequeño tren ligero. Es cuestión de cultura, formas de pensar.
    Me da vergüenza escribir que me he vuelto una persona comodina que quiere evitarse problemas en la vida. No puedo gritar “Cerdo” cuándo una persona avienta una lata por la ventana, no puedo pedir que le bajen de tono a la música de su celular con asquerosa música reggaetonera, no he querido ni siquiera insinuarle a la mujerzona que no por tener lonjas de ballena signifique que esta embarazada y debe dejarle lugar a la anciana con 6 bolsas en su espalda. Ya no se puede… y aún así. Nuestro camión y tren ligero, se sienten más suave que el metro del DF.

  9. Perzephone says:

    D: No defenderé eso pero RECUERDA que siempre puede ser peor.
    Podrías medir medio metro menos y entonces sufrirías MÁS el hermoso olor a humanidad en el vagón…o ser una jovencita bien formada a la que pastelearían más de 10 veces al día >___>. Yoo el único metro que se pareciera al del DF…el de Italia😄 no manches. Y definitivamente un metro en Japón o en Inglaterra es otro boleto.

    Respecto a Sune, no te esconderé mi sorpresa cuando me dijiste que compraste un perro y no un gato pero, aunque requieren más trabajo en cuestión de entrenamiento y atención, algo bueno deben de tener los perros para ser llamados “el mejor amigo del hombre”. Además tu perrita es la botana con patas XDDD. Sólo te deseo suerte~

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