(B)

Posted: 20 April, 2008 in Crítica

En vista de que ahora mi blog es (14), estoy viendo la posibilidad de cambiarme a otro servicio de blogging donde pueda poner lo que me plazca, ya que la gente jamás llega por error a mi página, por lo que encuentro esto del NOTICE como una joda innecesaria.

Sugerencias? Se aceptan con gusto. En fin, continuando con mi sueño.

(B)

Salté las primeras bardas, los guardias de la entrada no estaban, nadie querría entrar a un país que tienen un enfrentamiento en ese preciso momento y por esa misma puerta. Al menos, eso suponían. Ya era necesario para mí volver a México, estar en un país ajeno en un enfrentamiento que no te concierne y trabajando de mercenario involuntario -por decirlo de forma agradable- no era mi meta en esta vida. Enfoqué mis atenciones en un pedazo de escombro y lo lancé volando con facilidad. En ese lugar, por alguna razón, siempre mi mente trabajaba de manera tan palpable como el cuerpo y hacerlo me tomó sólo un pensamiento. Por eso era yo requerido ahí, al igual que Brian, el canadiense.

Con el concreto fragmentado como arma, de un solo movimiento derribé a dos soldados e hice pulpa a uno tercero que seguía intentando violar a una niña a pesar del desorden que reinaba ahí, o precisamente quizá por eso mismo. Corrí hacia la cabaña donde estaban las niñas, cuidando de no pasar cerca de los gorilas / humanos blanquirrojos y abrí la puerta. La niña que estaba ahí, juzgando por todo lo que tenía encima (y no quería pensar qué podría haber pasado por ella hacía unos momentos) jamás volvería a ser la misma. Junto a ella, dos soldados descansaban. Uno ya me había visto, pero fue demasiado tarde. Le rebané el cuello de un tajo y repetí la operación con el segundo que volteaba a verme por los ruidos.

-Levántante, corre fuera de aquí, lejos, pero escóndete mientras huyes.

No sé si me escuchó, ella se levantó al mismo tiempo que yo salía por la puerta. No era mi responsabilidad, yo también tenía que luchar por mi libertad, en otro lado. Los soldados eran  cada vez menos, los pocos que quedaban estaban siendo acorralados por el grupo de monstruos que necesitaban al menos 5 balazos para finalmente caer heridos. Un militar que estaba por ahí intentaba huir. Era mi oportunidad.

Al mismo tiempo que corría el incauto hacia lo que él creía un lugar seguro, un movimiento rápido de mi arma diestra casi le separa la cabeza del cuerpo. Una energía extraña e invisible previnió que se cayera el tiempo justo como para patear su cara y lanzar esa parte de su físico como proyectil al centro de la lucha.

El grupo volteó a verme. Los alguna vez humanos aprovecharon ese momento de distracción para terminar con ellos, dejando a sólo uno o dos moribundos detrás y empezó mi persecución. Eran asombrosamente veloces, noté al primer instante. Si no era por los empujones que yo mismo me daba con el poder de la mente para saltar más lejos y para esquivar puñetazos, hubiera caído en menos de medio minuto bajo un golpe. Puse mi mejor cara de susto (difícil de hacer cuando tienes que concentrarte) y grité. Un batallón entero salió a lo que ellos supusieron mi ayuda. Salté una última vez y me empujé hasta la azotea de un solo movimiento.

Desde arriba enfoqué mi mente como para lograr que este enfrentamiento entre dos grupos que se odiaban a muerte continuara a favor de los monstruos. El país en el que “trabajaba”, los civiles odiaban a los militares, y ambos, a su vez, odiaban al país vecino. La misma situación exactamente sucedía al otro lado de la frontera. Poseí el cuerpo de uno de los militares y grité con toda la ira que pude, llamando de nuevo a los espíritus de la rabia a que tomaran estos humanos. La atención fue inmediata y liberé al desafortunado a su suerte. El batallón en unos segundos era una fuerza animal humanoide que avanzaban. Lancé un comentario mental al único que podría escucharme.

“Brian, take advantage of the situation. Hopefully, we won’t see each other again.”

En segundos, llegó la respuesta.

“Gotcha. Take care.”


Días después, la lucha se había extendido por todos los puntos militares de la frontera entre ambos países, quienes se declararon la guerra inmediatamente. Normalmente estos surgimientos se controlaban antes de que fuera demasiado tarde, pero ahora había una peculiaridad. En vez de reducirse a un grupo de gente bajo estrés emocional, en estos casos, parecía extenderse cada vez que llegaban a otra base. Brian estaba haciendo su trabajo también. Aunque las fronteras estaban cerradas a todos los países, era cuestión de unos días más…

Tun y Bhuimbol  me acompañaban. Según las indicaciones, el templo debería de estar a unos kilómetros más. Ya habíamos pasado el Buda gigante recostado, por lo que no debería de faltar demasiado.

Al llegar quedé boquiabierto. Era una catedral gótica que parecía haber sido erosionada como si estuviera bajo una cascada. No había techo y las paredes tenían todos los adornos suavizados como si agua hubiera limado todas las asperezas por siglos, la madera yacía podrida e hinchada, húmeda. Esto sólo significaba que había un psiónico muy poderoso en alguno de los bandos. Pero el túnel a México estaba escondido en el sótano de la catedral.

-Por cierto -me dijo Tun, mientras sacaba dos botellas de aproximadamente 2 litros, de plástico, que me recordaron a Inca Cola por el color amarillo del líquido dentro, pero con escritos en Thai-, este es el Lengo Lengo. ¿Recuerdas que me habías preguntado?

Extendió una de las botellas hacia mí y la tomé con gratitud.

Mientras dábamos pasos, podíamos escuchar el piso crujir bajo nosotros.  Una gota enorme de color morado cayó junto a Bhuimbol y el suelo donde ésta tocó empezó a disolverse.

Arriba de nosotros flotaba alguien… Mi primo Alejandro y su hermano Beto, ambos tenían la mirada ausente de aquellos que han sido transformados en psiónicos contra su voluntad, se nace psiónico o no se es, si te convierten, pierdes todo. Sabía que mis primos ya no estaban ahí. Alejandro levantó un dedo como para apuntar. Escupió y su saliva en el aire se volvió color violeta. Entonces habían sido ellos.

Gritos al fondo. Venían por nosotros. Como de costumbre, nos dispersamos. Tun y Buimbol saltaron a través de ventanas sin cristales y yo corrí hacia donde creí que el sótano estaba ubicado. Me dolían los brazos y estaba agotado por la falta de sueño. Un trío de soldados del país al que yo una vez serví aparecieron frente a mí, doblando una esquina. Los maté en cuanto pude y seguí corriendo. Alex venía detrás de mí. Juré vengarme de quienquiera que le hubiera hecho esto.

Se lanzó contra mí y alcanzó a patear mi espalda. Caí, fuerte y sentí que el piso estaba a punto de ceder. Por suerte, Alejandro seguía volando cerca del suelo. Lancé una de mis dagas hacia él, la otra le siguió poco después. La primera la evadió, como supuse, sin embargo, la segunda le cortó cerca de la nariz, alcanzando a rozar sus ojos. Voló hacia atrás y tomé la oportunidad. Derrumbé una parte de la catedral contra el piso cerca de mí. Al estrellarse, el hueco que se abrió era angosto. ¡El túnel!

Sin voltear atrás, me lancé abajo y no me detendría hasta llegar a México, a sólo unos kilómetros de ahí.

===

Estoy pensando en que podría llevar un diario de sueños, este mismo sueño me recordó mucho a la vez que me peleé contra las monjas de la catedral que tenía un hueco en el centro, en el que sacrificaban mujeres para su diosa. Y ese sueño no lo he escrito a pesar de recordarlo perfectamente.

Este sueño no entiendo por qué surgió. Recuerdo que el dinero se llamaba Bhut en vez de Baht, pero eso, junto con los Budas gigantes y Bimbo, supe que hablaba de Tailandia como tal (Baht es el nombre c
orrecto de la moneda, y Buimbol es el rey). No recuerdo la última vez que vi un documental de Tailandia, pero por alguna razón lo recordé a medias y una investigación en internet corrigió los nombres. A su vez, había estado pensando en Transformers: Beast Wars. De ahí salen los animales, pero no son mecánicos, por lo que la piel se les rompe y se transforman en monstruos. (Una de las mujeres que trabaja conmigo se parece a la versión gorila de Optimus Prime, de ahí viene).

Finalmente, Botswana no entiendo dónde ni por qué entra al juego. El país en el que estaba era una mezcla entre Tailandia y Botswana (de hecho, la hermana a la que forzan a prostituirse se llama como una tribu que vive ahí). Nkulu es el nombre de los Nkulu Zao, los Salubri de África. Tun es el tailandés de Shutter. Antes de dormir había escuchado Golden Slaughterer, y de ahí viene la pelea en la catedral. El sueño no fue largo, pero demasiados detalles ya los sabía de antemano en el sueño (como la situación política de Tailandia / Botswana que resultaba estar pegada a México), por alguna razón.

Entonces, igual y llevo 2 blogs, o 2 tipos de post. Uno para relatar mis sueños (aún falta el del jitomate de los 600 ojos, la vez que me inyectaron sangre de serpiente, cuando me dispararon en el corazón en el río de El Edén en Vallarta… muchos que recuerdo fielmente).

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