El Mexicano más famoso de Sawara.

Posted: 27 July, 2007 in Crítica

No fui a Nagano hoy, se postpone para mañana. Entenderán la razón pronto.

Si no sabías que estabas en problemas, sea por despiste o por estupidez pura, de todas formas hay una frase que te hace verlo con todas las letras. Yo ya lo sabía desde antes, eso no hizo que el problema se redujera.

“Embajada Mexicana.”
“Sí… hablo porque creo que perdí mi pasaporte.”
“Cree, o lo perdió?”

Mierda.

“Creo, aún me falta por buscar en una estación de tren.” Subrayé el ‘creo’, por supuesto.

Yuki no podía contener la risa al igual que Rachel, Sean Connery sólo sonreía ligeramente.

Volvamos rápidamente al inicio.

La noche anterior ya había visto que Aeroméxico no me respondió y que debería de llamar pronto porque no hay algún tipo de señales de que estén cambiando mi vuelo para el día 8. Fui a sacar todo de mi maleta cuando noté que algo faltaba.

El pasaporte. Evidentemente, lo primero que pensé fue: Mierda, scheiße, merde, shit, merda, sacrebleu. Lo que pensé después ya es un poco más fuerte, pero se lo imaginarán. En 3 minutos todas mis maletas yacían con las entrañas esparcidas por el cuarto. Nada.

El tiempo empezó a correr lentamente. “Fernando” duró 10 minutos más, de por sí aborrezco a ABBA, ahora sé que el infierno tiene de soundtrack, entre otros grupos, a ABBA. Crímenes contra la humanidad, eso es lo que son sus pseudo canciones. Entonces, decidí dormir, pero, el inglés decidió hablar toda la noche, en inglés y un idioma olvidado por la humanidad, mientras dormía. No dormí. Cuando se fue, me arreglé y salí hacia la estación con un destino en mente: Sawara.

Una mujer de edad cercana a los 30 años (después me enteraría, 28 para ser exactos) de tez blanca, ojos azules y mucha masa corporal preguntaba en algo que supuse que era japonés cosas que no entendía. Me ofrecí a ayudarle. Iba a Sawara. Rachel.

En Sawara empecé a relatar mi desesperada historia. Un señor que no tenía qué hacer se ofreció a recorrer Sawara conmigo (y Rachel, que no tenía mucho que hacer entonces decidió unirse), pero primero iríamos al lugar donde podría haber información. La estación de policía estaba cerrada.

[[En japonés]] “Es la primera vez que veo algo así”
“Oh.” Genial.

Fuimos al otro centro de información. Una japonesa que habla inglés se une a nosotros, Yuki, y recorremos Sawara, la historia se propagó rápido, cuando llegué al templo preguntaron si yo era el mexicano. No un mexicano, “el” mexicano. Las delicias de la fama, eh.

Al ver que no estaba en Sawara, decidí hablar a la embajada… En el segundo centro para turistas encontré a un señor parecido a Sean Connery versión japonesa, que nos prestó su teléfono. Claro, al ser la embajada mexicana, tuve que pasar por varios “por favor espere” y música. Hablar español de nuevo.

“¿Dónde se está quedando?”
“En Narita.”
“Eh..?”
“Es una ciudad cercana a Tokyo, es Narita”
“¿…es usted Antonio Cuevas?”

Caray, ¿tan rápido me conocían allá? Dudé en contestar.

“Sí”
“Alguien encontró su pasaporte en la estación de tren de Narita.”
“¿Dónde lo puedo recoger?”
“En la estación de policía de Narita”
“Genial, gracias”
Agregó, con un tono entre divertido y al final amargo “Cuídese. Y suerte.”

Di las reverencias más grandes de mi existencia a todos los que me ayudaron, muchos “arigato”s y demás. De la segunda caseta de información para turistas fui caminando de nuevo por el Río Ono hacia la estación de vuelta a Narita. De repente, desde una casa antigua se esuchó un

“Oooi”
Era el señor con tiempo extra, evidentemente tuve que responder con algo de alivio:
“Mitsukehata!” (lo encontré)

Se le iluminó el semblante a la señora que estaba al lado, que vendía helados. Me dijo lo mucho que se alegraba de que hubiera recuperado el pasaporte. Hasta una heladera lo sabía. Le compré un helado sabor verdura japonesa. Muy rico.

De regreso al primer puesto de información para extranjeros le dije a la encargada (a quien le pregunté al principio) que le agradecía mucho la ayuda, porque—

“¡Qué bueno que lo encontraron!”

¿Cómo? ¿Ya sabía que lo encontraron? Vaya que corren rápido las noticias. Le agradecí a todo mundo. Me tomé un Ramune, para el deleite de todos, sabía el proceso de abrir un refresco típico japonés.

Cerca de la estación de tren, un señor de edad avanzada cerró los ojos con un gesto amable y dijo que cuidara más mi pasaporte. Unas estudiantes de preparatoria me saludaron de lejos.

La próxima vez que alcance algún tipo de fama, espero que sea por otros medios y razones más agradables.

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Comments
  1. koalaexe says:

    Hahahahahahahaha!!! mugre Tnemeh!
    Ni “perdidos en tokyo” estuvo tan bueno XD
    Ahora haz una película de eso XDDDDD
    Que chingón que te ayudaron y que sí lo encontraste.
    Saludos

  2. Anonymous says:

    Pedro!
    hahahahahahahahahahaha Jorge hahahahahahaa
    muuuuy buena tu anecdota, apuesto que el helado y el ramune seran de lo mas rico que has comido en tu vida por la ocasion hehe
    que buena onda el que regreso tu pasaporte! y de toda la gente que te ayudo!!
    siguete divirtiendo!

  3. XD NO manches. Sólo eso te pasa a tí Tnemeh. Al menos apareció no?! Digo, a mi se me hubiera desaparecido el estómago si me pasara algo así…y qué bueno que recibiste ayuda ; ; aún hay gente decente en este mundo!

  4. takokinoko says:

    Ahh helados. Si puedes comprarte otro tienes que probar uno que es de una frutita amarilla (algo como juusu, no recuerdo bien cómo se escribía exactamente Dx)
    Qué bueno que apareció tu pasaporte! Qué suerte que la persona que lo encontró lo regresara a la embajada mexicana 🙂

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